RELACIÓN ENTRE FLORES Y ESTADOS ANÍMICOS

Selección del libro "Las flores y sus mensajes" de Mirra Alfassa

La vida ordinaria es un laberinto de distracciones exteriores. Corremos tras los acontecimientos, las opiniones ajenas y las rutinas mecánicas, manteniendo nuestra consciencia en la periferia del ser. El primer paso evolutivo, el nacimiento del verdadero Yoga, exige un giro radical: retirar la mirada de las apariencias para concentrarla en la Verdad profunda que sostiene la existencia.

Aunque este repliegue hacia el interior puede parecer complejo para una mente humana saturada de ruido, la Naturaleza nos ofrece un mapa sutil y perfecto. En el silencio del reino vegetal, las plantas y las flores viven en un estado de aspiración pura y constante hacia la Luz. Ellas no teorizan; encarnan la belleza y la pureza del alma de forma directa. Al sintonizar con la vibración psíquica de una flor, encontramos el puente perfecto para aquietar nuestra periferia y despertar, por fin, a nuestra propia verdad interior.

Os compartimos estos dos extractos en los que La Madre, Mirra Alfassa, desde su delicada inspiración desarrolla estas ideas.

Extracto de "Las flores y sus mensajes"

El movimiento del amor no está limitado a los seres humanos y quizás está menos deformado en otros reinos. Observa las flores y los árboles. Cuando se pone el sol y todo queda en silencio, siéntate por un instante y ponte en comunicación con la Naturaleza: sentirás ascender de la tierra, desde las raíces de los árboles, elevándose hacia arriba y corriendo a través de sus fibras hasta las ramas más altas y apartadas, la aspiración de un intenso amor y anhelo, un anhelo de algo que trae luz y da felicidad, hacia la luz que se ha ido y que desean que vuelva de nuevo. Es un ansia tan pura e intensa que, si puedes sentir el movimiento en los árboles, tu propio ser también se elevará en una ardiente plegaria hacia la paz, la luz y el amor que permanecen inmanifestados.

¿Has visto alguna vez un bosque con sus innumerables árboles y plantas, pugnando todos pura y simplemente por alcanzar la luz, serpenteando e intentando en cien formas diferentes exponerse al sol?

Éste es precisamente el sentimiento de aspiración en el físico: el impulso, el movimiento, el esfuerzo hacia la luz. Las plantas lo tienen en su ser físico más que el hombre. Su vida entera es un culto a la luz. La luz es, por supuesto, el símbolo material de la Divinidad, y el sol representa, en lo material, la Consciencia Suprema. Las plantas lo han percibido muy claramente en su propia forma sencilla y ciega. Su aspiración es intensa, si sabes cómo llegar a ser consciente de ella.

El alma de una planta o de un animal no está latente únicamente, sus medios de expresión están menos desarrollados que los de un ser humano.

Hay mucho de psíquico en la planta, mucho de psíquico en el animal. La planta sólo tiene desarrollados en su forma los elementos físico-vitales; la consciencia que está tras la forma de la planta no ha desarrollado u organizado una mentalidad capaz de expresarse a sí misma. El animal va un poco más allá; tiene una mente vital y puede, en cierta medida, expresarse, pero su consciencia es limitada, su mentalidad es limitada, sus experiencias son limitadas; por otra parte, la esencia psíquica proyecta, para representarse, una consciencia y una experiencia menos desarrolladas de las que le es posible proyectar en el hombre.

De todas formas, los animales tienen un alma y pueden responder fácilmente a lo psíquico humano. Las plantas son muy psíquicas, pero lo expresan sólo a través del silencio y de la belleza.

El amor por las flores es una valiosa ayuda para encontrar y unirse al psíquico. Como las flores son la manifestación del psíquico en el reino vegetal, el amor a las flores significaría que uno es atraído por la vibración psíquica y en consecuencia por el propio psíquico. Cuando eres receptivo a la vibración psíquica, eso te sitúa en un contacto más íntimo con tu propio psíquico.

Hay mucho de psíquico en la planta, mucho de psíquico en el animal. La planta sólo tiene desarrollados en su forma los elementos físico-vitales; la consciencia que está tras la forma de la planta no ha desarrollado u organizado una mentalidad capaz de expresarse a sí misma. El animal va un poco más allá; tiene una mente vital y puede, en cierta medida, expresarse, pero su consciencia es limitada, su mentalidad es limitada, sus experiencias son limitadas; por otra parte, la esencia psíquica proyecta, para representarse, una consciencia y una experiencia menos desarrolladas de las que le es posible proyectar en el hombre.

De todas formas, los animales tienen un alma y pueden responder fácilmente a lo psíquico humano. Las plantas son muy psíquicas, pero lo expresan sólo a través del silencio y de la belleza.

El amor por las flores es una valiosa ayuda para encontrar y unirse al psíquico. Como las flores son la manifestación del psíquico en el reino vegetal, el amor a las flores significaría que uno es atraído por la vibración psíquica y en consecuencia por el propio psíquico. Cuando eres receptivo a la vibración psíquica, eso te sitúa en un contacto más íntimo con tu propio psíquico.

Quizás también la belleza de las flores sea un medio utilizado por la Naturaleza para despertar en los seres humanos la atracción por el psíquico.

Extracto de "Preguntas y respuestas"

La gente se ocupa de las cosas exteriores. Eso quiere decir que la consciencia se dirige hacia las cosas exteriores – es decir, todas las cosas de la vida que uno ve, conoce, hace-, en lugar de dirigirla hacia el interior para hallar la Verdad profunda, la Presencia del alma. Éste es el primer movimiento. Estáis ocupados con todo lo que hacéis ¿no es así?, con la gente que está a vuestro alrededor, con las cosas que utilizáis; y, con la vida: comer, dormir, hablar, trabajar un poco, y divertirse, también, un poco; y, después, volver a comer, dormir, etc., etc…, y volver a empezar de nuevo una y otra vez. Y luego, lo que éste ha dicho, lo que aquél ha hecho, lo que debíais haber hecho, la lección que tenéis que aprender, el ejercicio que debéis preparar. Y, por último, si os portáis bien, si estáis en buen estado, etc. Estos son los temas en torno a los cuales giran vuestros pensamientos.

Ahora bien, el primer movimiento – y que no es tan fácil- , consiste en hacer que todo esto pase a un segundo plano, y que una cosa emerja en el interior y al frente de vuestra consciencia como la cosa verdaderamente importante: el descubrimiento de la razón de ser de la vida, el llegar a ser conscientes de lo que sois, de por qué vivís, y de lo que está detrás de todo esto. Éste es el primer paso: interesarse más en la causa y en el objeto que en la manifestación. Es decir, que el primer movimiento del Yoga consiste en una retirada de la consciencia de esta identificación total con las cosas aparentes y exteriores, y una especie de concentración interior sobre lo que se quiere descubrir, la Verdad que se quiere descubrir.”

Bibliografía

- Alfassa, M. (La Madre). (2011). Las flores y sus mensajes (Trad. Fundación Centro Sri Aurobindo). Editorial Kairós / Fundación Centro Sri Aurobindo.

- Alfassa, M. (La Madre). (2012). Preguntas y respuestas: 1950-1951 (Vol. 4). Fundación Centro Sri Aurobindo de Barcelona

Autora

Savitri. Formadora de Profesores/as de Yoga Integral en la Escuela Mahashakti.