Artículo "El retiro como camino hacia la paz interior" - Escuela Mahashakti

EL ARTE DE PARAR, EL RETIRO COMO CAMINO HACIA LA PAZ INTERIOR

El camino espiritual requiere energía, constancia y una adecuada gestión de nuestros recursos vitales. En este contexto, el yoga considera el prana un elemento fundamental para sostener el proceso evolutivo y comprender por qué determinadas experiencias, como los retiros, pueden influir de forma significativa en nuestro estado interior.

Estar encarnadas en el plano físico quizás sea la experiencia más difícil que atraviesa el alma. Nuestro ego está sometido a unas normas y principios determinados por la naturaleza, que dificultan nuestra necesidad esencial de expresarnos y evolucionar.

Los antiguos, cuando se dieron cuenta de esto, fueron desarrollando y estableciendo distintas líneas espirituales para que nuestra parte esencial pudiera gobernar sobre la parte oscura de nuestro adhara o ego (físico, vital y mental).

Todas nuestras buenas intenciones en la Sadhana (la práctica espiritual) —como la conquista de la voluntad, la apertura a la transformación o el esfuerzo sostenido— van encaminadas, en principio, a ir iluminando y potenciando las más elevadas cualidades, hasta que el velo de ignorancia y torpeza que gobierna nuestros actos sea tan fino que estos sean guiados directamente por nuestro corazón.

Alcanzar o realizar esto nunca ha sido fácil. Desde los primeros sadhaks (practicantes) hasta los más modernos, como nosotros, tenemos que dedicarle tiempo y energía. Gestionar bien dicha energía es esencial para poder triunfar en este juego evolutivo.

El prana

La falta de prana (energía vital) se llama pramada en el yoga. Este decaimiento pránico, que produce desaliento y desgana, puede hacernos fracasar o, al menos, ralentizar el ritmo evolutivo si se prolonga en el tiempo. Las realizaciones, conquistas y aprendizajes logrados pueden verse seriamente mermados por una bajada fuerte de nuestra energía vital.

¿Cuáles son las principales fuentes de prana?

Principalmente obtenemos la energía del aire (60%), la alimentación (30%), la exposición directa a la luz solar (5%), la fuerza telúrica de la tierra (5%) y la interacción armónica con otras personas.

¿Qué nos resta prana?

El exceso de actividad mental, hablar de forma agitada y gritar, respirar inadecuadamente, la emocionalidad excesiva, las enfermedades y la toma de medicamentos. También comer desordenadamente o ingerir productos desvitalizados; tomar sustancias tales como el alcohol, el tabaco, el azúcar refinado o las anfetaminas; realizar trabajos demasiado duros o tener una vida muy pasiva. Asimismo, resta energía frecuentar lugares contaminados o ruidosos; permanecer en espacios como hospitales, juzgados o cárceles; compartir tiempo con personas que están en dificultad; sudar excesivamente, orinar demasiado, tener diarrea o estreñimiento, y tener una inadecuada actividad sexual.

Hábitos de vida contemporáneos

Unido a lo anterior, los hábitos de vida actuales basados en las prisas, el uso excesivo de pantallas (smartphones, tablets, ordenadores...), el ruido excesivo de las ciudades y la mala calidad del aire, del agua y de los alimentos hacen que fácilmente vayamos por la vida con un déficit diario de prana. En general, se ha normalizado el hecho de sentirse cansado y se ha popularizado mucho la contestación «tirandillo» o «ahí vamos» a la pregunta «¿Qué tal estás?».

Si estamos interesadas en profundizar un poco más en el yoga, una opción que escogen muchas personas es apuntarse a un retiro intensivo. Hoy en día es muy fácil informarse y participar en uno: las revistas y webs especializadas, las redes sociales o los buscadores de internet nos facilitan la tarea de escoger entre innumerables propuestas.

Los retiros de yoga

La mayor parte de los retiros suelen tener un elemento común: la naturaleza. En general, las escuelas y profesoras de yoga buscan espacios en los que ofrecer varios días de retiro en lugares alejados de las bulliciosas ciudades. No obstante, también podemos realizarlos en nuestra propia casa. Vamos a reflexionar a continuación sobre estas dos formas de realizar un retiro.

Retiros en la naturaleza

Los retiros oscilan entre un fin de semana y dos semanas. Estos últimos suelen estar dirigidos a practicantes con cierto nivel de conocimiento. Si bien los retiros son una oportunidad para descansar, desconectar y recargar las pilas, pueden conllevar un nivel de dificultad apto principalmente para practicantes de nivel medio o avanzado.

La experiencia suele ser variopinta, pero si hemos elegido un retiro adecuado para nuestro nivel, cuando volvemos a nuestra vida cotidiana llegamos mucho mejor de cómo nos habíamos ido. Solemos tener las ideas un poco más claras, estamos más felices, sentimos que hemos vaciado un poco o mucho la «mochila» existencial y, sobre todo, nos sentimos más en paz... al menos los primeros días tras el regreso. Llegados a este punto, en el que todas las que hemos experimentado un retiro solemos coincidir, surgen varias preguntas: ¿Por qué nos sentimos mejor? y ¿Por qué ese estado de mayor dicha no es permanente? 

¿Por qué nos sentimos mejor?

Nos sentimos mejor porque, gracias al contexto en el que se vive el retiro, se manifiesta con más evidencia nuestra verdadera naturaleza: la paz. Nuestro estado natural, profundo y verdadero es este: somos paz. Esta experiencia, tan difícil de sentir en esta rápida e intensa vida que llevamos, se manifiesta cuando creamos las condiciones y el contexto adecuados. Es así de sencillo.

  • Desconexión real: En un retiro aparcamos por unos días el ritmo frenético, las obligaciones y las responsabilidades. En algunos retiros nos plantean que dejemos apagado o lejos el teléfono, el reloj o cualquier dispositivo que genere distracción. Al sonar un aviso externo para cada actividad, si nos atrevemos, podemos literalmente desconectarnos de lo cotidiano.
  • Práctica intensiva: Hacemos una práctica de asanas, meditación y pranayama de manera intensiva. Esta parte armoniza y equilibra nuestro aspecto físico, mental y emocional.
  • Filosofía y guía: Reflexionamos sobre aspectos existenciales con los facilitadores, quienes nos pueden dar respuestas a cuestiones trascendentes o espirituales.
  • Tribu y afinidad: Nos encontramos con almas afines. Las compañeras de retiro suelen ser totalmente desconocidas; no obstante, se suele producir una rápida afinidad que nos permite compartir y abrir nuestro corazón sin miedo a ser juzgadas.
  • Alimentación consciente: La comida suele ser equilibrada, ecológica y, como mínimo, vegetariana o vegana. Esto le facilita a nuestro cuerpo y al sistema digestivo emplear menos esfuerzo en la digestión y disponer de más energía.
  • Limpieza electromagnética: Si el espacio está suficientemente lejos de núcleos densos de población, nos permite limpiarnos de toda la densa carga electromagnética de las grandes urbes.
  • El entorno: La naturaleza, con sus bosques, árboles, plantas, aire puro y sonidos orgánicos, nos ayuda a liberar tensiones que cargamos habitualmente sin darnos cuenta.
  • Sintonía elevada: El último elemento que favorecerá todo este proceso son las fuerzas elevadas y amorosas del bien a las que nos abrimos, que permiten conectarnos a ellas por simpatía vibracional. El amor, la paz, el bien y la luz son atraídos, y la densidad cotidiana que nos acompaña se sutiliza o se libera.

El factor tiempo en el retiro

Para entrar en un retiro y en todo este pacífico flujo descrito suele hacer falta entre dos y tres días. Por eso, un retiro más corto se suele quedar escaso.

  • Días 1 y 2: Las participantes experimentan resistencias y dudas. Una rutina yóguica seria y profunda requiere de cierta entrega y apertura por nuestra parte.
  • Día 3: Estas resistencias iniciales se suelen disipar y la experiencia es aceptada y vivida con mucho mayor gozo.
  • Día 4: Todo fluye con facilidad, la rutina cotidiana se transita con alegría y las personas desconocidas de hace tan solo cuatro días se convierten, muchas veces, en amistades de corazón.
  • Día 5: La paz y la dicha están tan normalizadas que solo nos damos cuenta de lo bien que estamos cuando salimos del retiro y volvemos a nuestras vidas.

Pero lo más importante e interesante es que, en mayor o menor medida, todos recibimos respuestas y revelaciones a nuestras preguntas internas. Si el retiro estaba realmente bien planteado, las experiencias vividas pueden suponer un antes y un después en nuestra vida, aportando herramientas para gestionarla con mayor maestría.

¿Por qué ese estado de dicha no es permanente

El vocablo Yoga se suele traducir como «unión» o «unidad», pero también puede ser traducido como «proceso». El yoga es un proceso que se va instalando en nuestra vida paulatinamente. Todo lo que experimentamos y practicamos en un retiro requiere de tiempo para que pase de ser una experiencia puntual a integrarse definitivamente en nuestro interior.

Si bien es cierto que algo de poso quedará en nosotros después de un retiro, también lo es que tenemos que continuar sostenidos en la práctica diaria para que nuestra vida se transforme para bien.

Retiro de yoga en casa

Si por el motivo que fuera no podemos acudir a un retiro exterior, podemos llevar a cabo una opción nada desdeñable: hacerlo en nuestra propia casa.

Esto conlleva una serie de retos. Para empezar, es necesario contar con ciertos conocimientos y experiencia para llevar a cabo una autopráctica nutritiva y transformadora. Además, hay que tener la suficiente voluntad y disciplina para realizar una práctica intensiva durante el tiempo que nos propongamos. Otra cosa que conviene tener en cuenta es que los hogares están plagados de estímulos que pueden distraer nuestra atención.

Para todos aquellos que os sintáis con recursos, disciplina y voluntad suficientes, proponemos la siguiente estructura de retiro casero de 2 días. Se puede realizar cualquier fin de semana, empezando un viernes por la tarde y terminando el domingo después de comer. Para tener éxito, debemos conocer técnicas de Hatha Yoga tales como suryanamaskar, asana, pranayama, bandhas, shatkarma y kriyas, y tener experiencia en el manejo de la meditación.

Aspectos importantes para un buen retiro en casa

  • Compromiso: Es muy importante un posicionamiento interno férreo y decidido a cumplir lo que te has propuesto. Van a surgir voces internas que te intentarán boicotear; no las sigas y simplemente haz lo que has decidido hacer.
  • La alimentación: Una nutrición adecuada y equilibrada favorecerá que el trabajo realizado cale más hondo. Procura que los alimentos y bebidas sean ecológicos, de cercanía y libres de estimulantes. Que la cantidad sea moderada, come a un ritmo tranquilo, saborea y mastica bien cada bocado.
  • La desconexión: Llega a un acuerdo con tus seres queridos para que, durante ese fin de semana, respeten tu decisión. Apaga el teléfono, el wifi y cualquier pantalla. Vivimos en un entorno sobre estimulado que nos separa del trabajo serio del yoga.
  • El acompañamiento: Selecciona previamente una lectura profunda que te inspire en los momentos reservados para ello. Es importante que esté alineada con tu sensibilidad y filosofía vital.
  • El espacio: Organiza y reserva un espacio determinado de tu hogar para colocar tu esterilla y el cojín de meditación (zafu). Si vives con más personas, pídeles amablemente que respeten tu lugar escogido.
  • El silencio: Disfruta del silencio de estos días y del encuentro contigo mismo. Cada vez es más difícil vivir el silencio, por lo que te damos la ¡ENHORABUENA! por decidir libremente vivir dos días en introspección.

Estructura importante para un buen retiro en casa

HORARIO VIERNES SÁBADO DOMINGO
6:00 - Despertar  Despertar
6:15 - 06:30 - Nauli (batido abdominal) o ejercicio de limpieza (shatkarma) Nauli o ejercicio de limpieza (shatkarma)
6:30 - 7:00 - Suryanamaskar (Saludo al sol) Suryanamaskar (Saludo al sol)
7:00 - 8:30 - Práctica intesiva de asana Práctica de asana
8:30 - 9:00 - Meditación en silencio Meditación
9:00 - 10:00 - Desayuno nutritivo Desayuno
10:00 - 12:00 - Lectura y estudio de textos Lectura y contemplación
12:00 - 14:00

Almuerzo ligero, preparación del espacio y comidas, desconexión digital, escritura del compromiso y fijación del propósito del retiro

3 sentadas de meditación de 30 min (con descansos de 15 min entre ellas) Práctica suave de asana  (45 min) + Raja Pranayama y meditación (45 min)
14:00 - 15:00 - Almuerzo/comida Escritura, diario y reflexión sobre lo experimentado. Extracción de aprendizajes.
15:00 - 17:00 - Lectura y descanso pasivo Almuerzo de cierre
17:00 - 19:00 - Práctica de suryanamaskar y asana (90 min) + Raja Pranayama y meditación (30 min) Fin del retiro casero y transición hacia la normalidad
19:00 - 20:00 Práctica de asana, pranayama, kriya y meditación Cena ligera -
20:00 - 21:00 Cena consciente Lectura contemplativa -
21:00 - 22:00 Lectura inspiradora y espiritual Meditación de cierre del día -
22:00 Descanso y sueño reparador Descanso y sueño reparador -

Salida del retiro y consideraciones finales

Ten en cuenta que, con esta estructura, vas a concentrar en un solo fin de semana gran parte del trabajo que se realiza asistiendo a clases regulares de yoga dos días por semana durante un mes entero.

Tómate el domingo por la tarde para hacer una transición tranquila a las rutinas cotidianas y haz este sencillo ejercicio: grábate un vídeo con el teléfono el viernes antes de apagarlo y otro vídeo el domingo justo cuando termines. Observa tu rostro en ambos vídeos, tu forma de hablar y la energía que transmites. ¿Percibes el cambio?

Recibimos innumerables regalos de nuestro interior cuando creamos las condiciones adecuadas. Beneficios a nivel físico, emocional, mental o existencial de los que no solamente nos beneficiamos nosotros, sino también todo nuestro entorno.

El verdadero yoga no ocurre solo sobre la esterilla, sino en la valentía de regalarte el espacio para volver a ti. Ya sea bajo el amparo de la naturaleza o en el silencio de tu propio hogar, la paz que buscas nunca se ha ido: solo espera las condiciones adecuadas para florecer. Comprométete contigo, apaga el ruido del mundo y enciende tu luz interior. Tu prana, tu equilibrio y tu transformación están mucho más cerca de lo que te piensas.

Autor

Pedro. Formador de profesores de Yoga Integral en la Escuela Mahashakti.