
EL CANSANCIO DE LOS HABITANTES DE LAS GRANDES CIUDADES
“Mirando a la cara de los viajeros del metro de Madrid o Barcelona un lunes a las 8 de la mañana, se observan rostros cansados, miradas apagadas hacia el vacío y una acción automática de dirigirse a un lugar llamado "trabajo", necesario para sostener la vida que hemos montado.”
Durante los años que viví en Madrid y me tocó viajar a Barcelona, observaba lo descrito anteriormente cada vez que utilizaba el metro por las mañanas: personas con cara de cansancio, resignadas a una existencia por necesidad; maltratadas en su alma por estar abocadas a trabajos de supervivencia, estresantes o esclavizantes.
Yo viajaba bajo tierra para compartir mis clases de yoga con ilusión y entusiasmo, pero poco después de entrar en el metro, me embriagaba una sensación de densa apatía que recorría todo mi cuerpo. Todos mis "compañeros" de viaje tenían esa misma expresión en sus caras y posiciones corporales.
¿A qué se debe este agotamiento?
¿Se debe al hecho de tener que ir a un trabajo alienante, hostil o agotador? ¿A no haber tenido hábitos saludables durante el fin de semana? ¿Al aire viciado del metro?
Puede que todo lo anterior influya, pero este cansancio y decaimiento que se ve claramente en el metro a primera hora es algo que se experimenta de forma generalizada cuando se vive en una gran ciudad. Las circunstancias de mi vida me han llevado a alternar la residencia entre grandes urbes y pequeñas ciudades o pueblos. La experiencia siempre fue la misma: en cuestión de semanas, y manteniendo los mismos hábitos que en Madrid, mi vitalidad subía con mucha evidencia.

La gestión del prana o fuerza vital

Los yoguis y yoguinis tenemos algo muy claro: para avanzar en el sendero de la consciencia, hace falta tener una buena gestión del Prana o fuerza vital. Si reflexionamos sobre el origen de esta fuerza, llegamos a conclusiones claras sobre sus fuentes:
- Aire: 60%. Lo necesitamos imperiosamente, tres minutos sin aire y se acaba la presente experiencia humana.
- Alimentación: 30%. Unos pocos días sin alimento tiene la misma consecuencia que lo anterior.
- Luz solar: 5%. Necesaria aunque prescindible bastante tiempo.
- Fuerzas telúricas de la tierra: 5%. Necesarias aunque prescindibles bastante tiempo.
- Interacción con otras personas. Necesarias aunque prescindibles bastante tiempo.
¿Podemos mejorar estas fuentes?
En casi todas estas fuentes de Prana podemos intervenir para mejorarlas:
- Interacción social: Podemos escogerla en gran medida. No siempre es fácil, pero es muy moldeable.
- Fuerza de la tierra: Estar expuestos a la fuerza beneficiosa de la tierra es posible incluso en entornos de hormigón. Prácticas como el grounding o earthing (andar descalzos sobre la tierra) permiten equilibrar nuestra absorción pránica. Bastan 30 minutos sobre el césped o, incluso, el contacto con el plato de ducha.
- Luz solar: Exponernos de manera adecuada al sol también depende de nuestra voluntad y de establecer rutinas que, aunque cuesten encajar, son fundamentales.
- Alimentación: Se puede investigar, estudiar y probar distintos tipos de alimentaciones saludables y equilibradas. Con atención y algo de dedicación es relativamente factible encontrar algo óptimo para cada uno.
- El aire que respiramos: ¿Qué podemos hacer con esto?



El problema del aire en las ciudades
La única fuente que recibimos de manera impuesta es la principal: el aire que respiramos. El prana que obtenemos del aire proviene de la influencia que la atmósfera tiene sobre este. El aire está compuesto principalmente por:
- Nitrógeno (N): 78,08%.
- Oxígeno (O): 20,95%.
- Argón (Ar): 0,93%.
- Dióxido de carbono (Co2): 0,04%.
- Vapor de agua (H2o(g)): Hasta un 3%.
- Gases nobles y partículas: Neón, helio, kriptón, polvo, sal y humo.
Aunque la cantidad de oxígeno es prácticamente la misma en la ciudad que en el campo, cualquier persona nota la diferencia al respirar. Esto se debe a la ionización.
La atmósfera está cargada de iones negativos (pequeños y rápidos) e iones grandes (lentos). Los iones negativos son minúsculos paquetes de energía que proporcionan vitalidad al organismo; representan el Prana atmosférico en su forma activa. Por el contrario, los iones lentos son pesados y disminuyen la conductividad del aire.
En el campo, la proporción es de 2 o 3 iones negativos por cada ion grande. En la ciudad, la proporción cae drásticamente a 1 ion negativo frente a 275 grandes, llegando incluso a 1 frente a 600 en zonas muy contaminadas. La contaminación, el humo y los gases de los coches neutralizan el Prana, disminuyendo nuestra vitalidad.
ADN Nuclear y mitocondrial: La ciencia del hábito
Una de las ramas más vanguardistas de la salud es la medicina mitocondrial. Las mitocondrias afectan directamente a la calidad de nuestras células y a nuestra salud.

Mientras que el ADN nuclear (heredado de ambos padres) es algo sobre lo que poco podemos actuar, el ADN mitocondrial (heredado de la madre) es muy influenciable a través de nuestros hábitos diarios. Mantener hábitos saludables evita que se activen genes causantes de enfermedades y favorece la salud del individuo.
Esto es, en esencia, lo que los yoguis han hecho siempre: gestionar el Prana a través de la Sadhana diaria (práctica personal). El Asana aporta fuerza, elasticidad y movilidad y ayuda a la detoxificación, mientras que el Pranayama aumenta la cantidad y calidad del Prana que absorbemos, mejorando nuestra vitalidad.
Mejorando el ratio: Una práctica sencilla
Aunque vivamos en un entorno contaminado, la práctica de Pranayama —incluso con aire viciado— mejora la absorción de fuerza vital. Los yoguis primigenios lo sabían por intuición y experiencia: unos minutos de práctica diaria pueden hacer que vivamos con más plenitud, calma y equilibrio.
Ejercicio propuesto: Raja pranayama (5 minutos)
Te invitamos a practicar esta técnica ahora mismo:
- Siéntate cómodamente con la espalda erguida, sin apoyarla en el respaldo.
- Coloca una mano sobre el vientre y la otra sobre el pecho.
- Exhala: Vacía todo el aire por la nariz, llevando el ombligo hacia dentro.
- Inhala: Por la nariz, nota cómo el vientre se hincha ligeramente, ensancha las costillas y termina elevando suavemente el esternón.
- Exhala de nuevo: Tira del abdomen hacia dentro para expulsar el aire.
Repite este ciclo un mínimo de nueve veces, contando 6 tiempos para inhalar y 6 tiempos para exhalar.
El Raja pranayama tan sólo es la punta del iceberg de los pranayamas. El potencial y el beneficioso aporte que genera está esperando a todos los sadhaks, que de manera saludable y sencilla, apuesten por gestionar mejor su prana cada día, y tener una existencia más en paz.
Bibliografía
- Van Lysebeth, A. (1985). Pranayama: A la serenidad por el yoga. Editorial Urano.
- Stro, C., & Stro, R. (2022). Supervivientes: Vuelve al origen y recupera tu salud. Reconecta con la naturaleza y aleja la enfermedad. Penguin Random House grupo Editorial.
- Estudios y papers sobre el ADN mitocondrial de Douglas Wallace, inspirador del libro Supervivientes.
Douglas C. Wallace es considerado el padre de la genética mitocondrial humana. Sus estudios han transformado la comprensión de la evolución, el envejecimiento y las enfermedades degenerativas.
| Título del estudio | Revista científica | Año |
|
Mitochondrial genetic medicine |
Nature Genetics |
2018 |
|
Mitochondria as Chi |
Genetics |
2008 |
|
Why do we have a maternally inherited mitochondrial DNA? |
Annual Review of Biochemistry |
2007 |
|
Mitochondrial DNA in aging and disease |
Scientific American |
1997 |
Autor
Pedro. Formador de profesores de Yoga Integral en la Escuela Mahashakti.
